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Editorial del n° 48 El poema nabateo y la canción popular
Editorial del n° 48 El poema nabateo y la canción popular
Número 48

 

          De cinco a seis años, es el intervalo temporal entre la muerte y el nacimiento de tres de los más importantes poetas de la poesía popular en el golfo y la península arábiga consecutivamente, como si el destino trazaba algo para esta poesía en la línea de su evolución y en la transición de sus letras de un estado a otro. Contempla conmigo querido lector el nacimiento y la muerte de estos tres poetas, que dejaron sus huellas en la trayectoria del texto poético, desde el desierto a la ciudad, en su difusión y su continua influencia en el sentimiento popular, a lo largo de estos años sin que se borren sus biografías o se olviden sus poemas.

          Me refiero a los poetas: el saudí Mohamed ben Laabun (1790- 1831), el kuwaití Abdelah elfaray (1836- 1901) y el catarí Mohamed ben Yasim Elfaihani (1907- 1939). Te asombrará el enlace de los textos de sus poemas, con la evolución de las letras de la canción popular del golfo. Como se cada uno de ellos dio lo que tenia y entregó la antorcha a su sucesor. Mohamed ben Laabun, vino del desierto del centro de Nechd, donde el poema nabateo gozaba del esplendor de la lengua del desierto con sus vocablos extraños para los habitantes de la ciudad. Cantó tocando el rabel, para un auditorio limitado, se entusiasmó con tocar el rabel y la pandereta, después se mudo a Bahréin en el extremo este de la península arábiga, donde el dialecto del golfo más delicado, más dulce en su pronunciación y simple en la estructura de sus oraciones, donde las artes del canto de “Eljamari”, “Essamari” y la prosperidad de las actividades de los grupos de las artes populares, tienen un auditorio más extenso. Eso era un campo amplio para practicar el arte de tocar la pandereta que ben Laabun dominó y le puso las composiciones que llevaron el nombre de “laabuniat.” En cuanto al poeta nabateo Abdelah Elfaray, creció y estudio en la India, donde aprendió el hindú, aquel idioma de extensa pluralidad y variedad, con todo lo que le rodea de entonaciones  y movimientos rítmicos, estudio también música, se entusiasmó con el dibujo y asimilo la cultura hindú. Después se mudo de la India a Bahréin, tras dispersar el dinero que había heredado de su padre, deseando convivir con la prosperidad de las artes del canto popular y la apertura artística. Creó a su alrededor actividades literarias y artísticas, basándose en la poesía nabatea, en la poesía del Muwal y en el arte del famoso “sonido” lírico. En cuanto al poeta Mohamed Elfaihani, es un marinero de una familia holgada, hijo de la ciudad costera, en la etapa de la prosperidad de la industria de las perlas, y lo que acompaña a esta industria de canciones de trabajo, ricas en ritmos, entonaciones alargadas y singulares. Este poeta vivió una decepción en su amor, al no poder casarse con la mujer que amaba, este amor frustrado le hizo escribir ,unos poemas eróticos muy tiernos y dulces, que en su mayoría se convirtieron en canciones que se extendieron y se hicieron famosas.

          Esta mezcla de poesía, canciones, personas y esta sucesión crónica perfecta, es la que llevo el poema popular con su lengua elocuente del desierto  del centro de la península arábiga a las ciudades de los extremos, donde la lengua es más delicada y más dulce. Quien lee los poemas de ben Laabun antes de su llegada a Bahréin y mezclarse en un ambiente artístico, luego escucha el texto de la canción “¡oh! Ali grita en voz alta… ¡oh! Morra no agites el velo”, es una de las canciones más famosas en el golfo y en la península arábiga y que han repetido las gargantas de los cantantes más famosos, descubrirá la gran diferencia entre su poesía en el desierto y su poesía en la ciudad. Si vas al Muwal, que es un arte antiguo de las artes de marineros en el golfo, encontraras a Abdelah Elfaray ocupando la cumbre de los poetas del Muwal con sus textos de los cuales algunos versos circulan entre el vulgo, como proverbios, como el famoso verso que repite la gente “el fuego no quema más que el pie de quien lo pise.” Compara cualquier Muwal de Elfaray con cualquier poema nabateo de sus poemas, de antes de venir a residir en la ciudad de Almuharraq en Bahréin. No se puede olvidar el papel de Abdelah Elfaray  el músico, que tocó el instrumento de laúd y mejoró la evolución del famoso arte del “sonido” lírico, que es un orgullo para la región del golfo. En cuanto al poeta catarí Elfaihani, la historia de su amor a May, se considera una de las más famosas historias de amor platónico en el golfo árabe. El poeta escribió dulces poemas que cantaron los cantantes del golfo, en cuyas letras encuentras la cima a la que llegó el dialecto en su transición del desierto a la ciudad en aquel tiempo. Los habitantes del golfo árabe no pueden olvidar el texto de la canción “nos hartamos y nos saciamos de sus sufrimientos… y sobre los vestigios de su casa lloramos”, es uno de sus poemas, además de numerosos textos poéticos que se convirtieron en famosas canciones populares que persisten presentes en la memoria de la conciencia popular.

          No se puede descubrir en este prevé ensayo las trayectorias de la evolución del dialecto del texto poético en el poema popular del golfo, en su transición del desierto a la ciudad, con la persistencia del poema nabateo como un texto popular moderno y que circula hasta hoy día, como es el caso de los dulces textos poéticos nabateos de su alteza el príncipe poeta Jalid  Elfaisal, su alteza el príncipe poeta Bader ben Abdelmohsin y otros a quienes les cantan cantantes en el reino de Arabia Saudí, y que tienen éxito en el golfo y en la patria árabe.

          ¿Cuándo aparecerá en esta querida región de la patria  árabe un investigador experto y competente, que se ocupa de estos interesantes estudios, que se volvieron una necesidad para nuestros sucesores?

          Aspiramos… y esperamos.

 

Ali Abdellah Jalifa

Redactor jefe